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EL PLANETA AZUL

EL PLANETA AZUL

¡Hola de nuevo!

Hace un par de semanas se clausuraba en Copenhague una cumbre mundial que debería haber establecido las bases de un nuevo "protocolo de Kioto" y haber logrado un amplio consenso entre todos los países, fundamentalmente los desarrollados, para tomar medidas efectivas en la lucha contra "el cambio climático", o al menos, contra la destrucción que estamos haciendo de nuestro planeta.

Lamentablemente, parece ser que primaron los intereses particulares de cada país, y la cumbre no ha sido precisamente un éxito...La verdad es que es complicado aunar posturas, máxime cuando los países industrializados han basado su espectacular crecimiento en los últimos 50 años en una política energética contaminante, y los países en vías de desarrollo, se ven obligados a esa misma política si quieren acortar distancias...

Sin embargo, no deberíamos perder la esperanza y dejar de luchar por ese consenso...Y en este sentido, he creído conveniente reproducir a continuación un texto de una persona muy especial para mí, mi madre, aficcionada a escribir relatos, y que escribió hace poco más de dos años.

Es un pequeño homenaje a un texto que conmueve por su musicalidad, su mensaje y su sencillez.

¡Que lo disfruteis!

EL    PLANETA  AZUL

Dios llora de pena todos los días, llora y llora de pena por su Planeta, por su Planeta Azul.

Lleva ya mucho tiempo llorando, ya que está viendo como se destruye su hermoso Planeta, su Planeta Azul.

Sus séquitos de Ángeles y Santos le preguntan que por que llora tanto. Dios a quien  las lágrimas y pena no le dejan hablar, deja que conteste su Hijo que dice muy compungido: “está llorando por su Planeta, por su Planeta Azul…¨

Un joven que hace poco ha ascendido a Santo, le pregunta al Hijo, ¿Qué pasa con su Planeta Azul?

El Hijo contesta muy entristecido por ver la pena que hay en  su Padre Dios: ¨ El Planeta Azul  fue muy bien medido y geometrizado, ya que para eso es el Gran Arquitecto del Universo mi Padre Dios, y puso todo su empeño y esmero en que fuera el Planeta más bello de la Creación.

Cuando acabó de hacerlo reía de dicha y satisfacción, ya que le había salido a la perfección.

Lo dotó de mares,  tierras y ríos, y le dio la alegría y el calor del Sol. También le puso a la Luna, que es la hermana de Sol, para que lo alumbrara por la noche, y a las estrellas que acompañan a sus hermanos el Sol y la Luna en su iluminación.

A los mares, tierras y ríos de criaturas los dotó, de criaturas sanas para su evolución.

También lo llenó de bosques, selvas, vegetación y muchos árboles con mucha manutención.

Estaba tan orgulloso de su Planeta, su Planeta Azul que se dijo: “Es una pena que nadie disfrute de mi Obra con respeto y emoción, por lo tanto voy a crear a un hombre que lo cuide con devoción”.

Hizo al hombre de barro, a su imagen y semejanza lo creó, pero le dio pena que estuviera sólo, y una mujer de una costilla le formó. Varón y hembra de nombre les puso, para diferenciarlos del resto de la creación.

Les dijo que podían comer de todo lo que había en aquel Paraíso, pero con una condición; que respetaran y no comieran de un árbol, que era el árbol de la tentación.

El hombre así lo hizo, y del árbol no comía, pero un día la serpiente a la mujer engañó diciéndole que si de él comían serían como Dios. La mujer caprichosa por los apetecibles frutos del árbol, una manzana comió, y le dio también al  hombre que también la probó, en ese mismo momento se acabó la magia, y mi Padre se enfadó, y de ese lugar tan bello los expulsó, pues era poco lo que les pedía, pero fue mas fuerte la tentación que el amor a su Dios.

Fueron pasando los años y los siglos y el hombre seguía en su afán de de desobediencia y destrucción.

Se mataban unos a otros, y ya no adoraban a Dios. Sólo había un hombre bueno y que obedecía  a Dios, el cual halló gracia ante los ojos de mi Padre, de mi Padre Dios. Noé se llamaba el hombre, y mi Padre  lo llamó.

Le ordenó  que construyera un arca muy grande, que sería de él y su familia la salvación.

Cuando estuvo construida el arca le dijo que se metiera dentro con su familia, y de los animales vivientes de dos, de  cada especie  macho y hembra, para asegurar su reproducción.

Cuando ya estaban todos en el arca y Dios estaba seguro de su salvación, lloró y lloró durante cuarenta días y cuarenta noches, y con tal pena lloró,  que la lluvia de sus lágrimas en un diluvio se convirtió.

Inundó su Planeta Azul con sus lágrimas, la tierra de agua se anegó, no quedó en él ser viviente, sólo a los que El en el arca metió, a Noé y su familia, y los animales de cada especie macho y hembra, a todos los salvó.

A partir de entonces el hombre más bueno se volvió. Pero poco a poco sus descendientes empezaron a tratarse entre ellos sin amor. Volvió a ser todo como al principio, y el hombre se comportaba cada vez peor.

Al cabo de muchos siglos, como la cosa no iba a mejor sino a peor, me mandó a mí a su Planeta, a su Planeta Azul, para ver si yo con mi Amor lo arreglaba, pero nada de eso ocurrió .

La mayoría no quiso escucharme y me hicieron de lo peor humillarme, ultrajarme y clavarme en una cruz y matarme, pero mi Padre Dios al tercer día me resucitó. Lo bueno es que debido a mi muerte mucha gente se arrepintió, y desde entonces en su Planeta, en su Planeta Azul hay muchos que tratan a los otros con respeto y amor.

Pero todavía quedan muchos a los que se les ha olvidado mi sacrificio y Amor, por eso se matan entre ellos, inventan bombas y armas químicas de gran destrucción, contaminan ríos y mares y se mueren sus peces por intoxicación.

 Queman montes y bosques que son del Bello Planeta la respiración, por dinero y diversión.

Tratan a la gente como siervos, los violan, los explotan, los humillan, los incitan a drogarse que también es un arma de destrucción. Algunos países hermanos  se odian a muerte, y se matan sin consideración.

Pero últimamente el Planeta Azul está protestando. Hay terremotos, inundaciones, lluvias torrenciales (en esto me parece que participa con sus lágrimas también mi Padre Dios, pues ya veis que no puede contenerse, ya que es grande su pena y aflicción).

Por eso vamos todos los del Cielo a tratar de arreglar esta situación, mandando mucho Amor al Planeta, muchos mensajes de amor. Vamos a intentar cambiar el corazón del hombre, para que transmute el odio por amor, y así reine la Paz y la Armonía en el Planeta, en el Planeta Azul de mi Padre Dios, ya que el hombre en sí no es malo, puesto que está hecho a Imagen y Semejanza de Dios, y que se dé cuenta de que el Amor está por encima del odio y de la traición.

Dios que ha escuchado a su Hijo dice con una sonrisa en los labios: ¡Este es mi Hijo muy Amado en el que me complazco yo, seguro que con su Amor y con el de  todos los del Cielo, se salva mi Planeta, mi Planeta Azul que junto con el hombre  fue una de las cosas más bellas de mi Creación!

 Marga, Octubre 2007.-

 

2 comentarios

JDS -

Gracias y un saludo!!!!

Anónimo -

Estupendo blog! Muy interesante.